Ciclo de la respuesta sexual humana

Entendemos por respuesta sexual toda la serie de fenómenos (cambios físicos y hormonales), que se producen en la persona ante un estímulo sexual efectivo.

Virginia Johnson y William Masters fueron las primeras personas que la documentaron en 1965, la estructuraron en cuatro fases, pero más tarde, en 1978, Helene S. Kaplan añadió una quinta fase, y en 1990, Sandra Leiblum añadió una sexta. Ahora mismo la cosa quedaría así:

  • Deseo (añadida por Helen S. Kaplan en 1978).
  • Excitación (Johnson y Masters 1965).
  • Meseta (Johnson y Masters 1965).
  • Orgasmo / Orgasmos múltiples (Johnson y Masters 1965).
  • Resolución (Johnson y Masters 1965).
  • Satisfacción (Sandra Leiblum 1990).

Fase uno: Deseo

Se compone de pensamientos, emociones y sensaciones que pueden activarse a través de muchos mecanismos: palabras, fantasías, caricias… El deseo es totalmente personal y depende de muchos factores: la educación, nuestra historia, nuestras vivencias, y un largo etcétera.

Fase dos: Excitación

Si se mantiene alto el nivel de deseo, pasamos a la siguiente fase, y el cuerpo comienza a generar una respuesta fisiológica. Aumenta el ritmo cardiaco y respiratorio, y la presión sanguínea, también puede aumentar la sudoración.

Suele venir acompañado de la erección del pene y del clítoris, el aumento y la lubricación en la vagina, la erección de los pezones… dependiendo de cada cuerpo.

Fase tres: Meseta

Cuando la estimulación continúa, entramos en la siguiente fase, que puede alargarse en el tiempo todo lo que queramos, de hecho, podríamos subdividirla en pequeños ciclos, en los que podemos pasar del agua al fuego y del fuego al agua, si escuchamos lo que le está sucediendo a nuestro cuerpo. 

Esta fase puede o no, llevarnos a un orgasmo y sus sensaciones son muy “específicas” de ahí que también podemos jugar con ellas si lo que queremos es retrasar el orgasmo, o bien no tenerlo.

A parte de tensión muscular, podemos observar los diferentes fenómenos:

El cuerpo y el glande del clítoris se retraen, el pecho sigue aumentando su tamaño y lo mismo ocurre con la areola. El útero alcanza su máxima altura debido a la expansión vaginal que continúa dilatándose y aumentando la congestión vascular de los labios internos, mientras que los externos se van separando más.

Se lubrica y limpia la uretra mediante un líquido que proviene de las glándulas bulbouretrales, este fluido puede arrastrar espermatozoides vivos (de ahí que la “marcha atrás” implique riesgo de embarazo). La erección se mantiene por la vasodilatación, el glande aumenta de tamaño y puede oscurecerse. Los testículos también pueden aumentar de tamaño.

Fase cuatro: Orgasmos

Antes de explicar esta fase me parece de gran importancia comentar los siguientes puntos:

  • El orgasmo no se produce en los genitales, sino en el cerebro, de ahí que se puedan tener orgasmos sin ningún tipo de estimulación genital.
  • El orgasmo puede ir unido a la eyaculación, o no, lo que quiere decir que podemos tener un orgasmo sin eyacular, y eyacular sin orgasmo. 
  • El orgasmo no es la meta, es sólo una parte más de la relación.

Dicho lo anterior, y dado que estoy explicando las fases de una forma más esquemática, podemos decir que la fase orgásmica se produce cuando sentimos lo que comúnmente se conoce como el clímax: un pico de placer en el que las pulsaciones y la respiración alcanzan su mayor intensidad, la tensión muscular se acentúa y se producen unas contracciones rítmicas en la musculatura pubococcígea (musculatura pélvica). 

Fase cinco: Resolución

El organismo comienza a recuperarse de manera suave y progresiva.

Si ha habido eyaculación comienza el periodo refractario, durante el cual al pene no suele gustarle ser estimulado y es más complicado que pueda tener un segundo orgasmo. Este periodo varía según la persona, la edad, el momento, etc. 

Físicamente, se produce la pérdida de erección, los testículos disminuyen de tamaño, el escroto también reduce su grosor, etc. 

En el caso de las mujeres, puesto que tenemos capacidad multiorgásmica, no existe el periodo refractario como tal. Esto no quiere decir que, al tener un orgasmo, sí o sí, puedas y/o desees seguir recibiendo estimulación, ya que, como todo, depende de cada cuerpo y lo importante es escucharse e investigarse. 

Físicamente, la vagina se acorta y el clítoris y el útero vuelven a su tamaño y posición. Desaparece la hinchazón de los labios, el ritmo cardiaco disminuye, etc.

Fase seis: Satisfacción


Esta fase no suele aparecer en la mayoría de los libros, sin embargo, personalmente creo que es una de las más importantes. Se trata de una valoración subjetiva sobre la experiencia que acabamos de vivir y que puede tener consecuencias en nuestra manera de enfrentarnos a nuestras futuras vivencias sexuales, alejándonos o acercándonos.

Podríamos decir que se basa en una serie de preguntas que nos hacemos consciente o inconscientemente, pero si queremos resumirlas en una sola, sería:

¿Me siento satisfecha/o con lo que acabo de vivir?

Recuerda que estas explicaciones no son verdades absolutas, cada cuerpo es un mundo y puede generar unas u otras reacciones, y todas ellas son igual de válidas. 

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